lunes, julio 02, 2007

Rock en Lisboa y Lisboa sin Rock


Se acabaron las pequeñas vacaciones que tenía. Y finalizan con este viaje a Lisboa, para devorar más buena música y una ciudad increíblemente bella, a la que sin duda volveré a no mucho tardar.

Ya en Lisboa, lo primero era el apartado musical: Super Bock Super Rock Festival.
Tras algunos grupos de renombre como los ya anteriormente mencionados Mastodon, o el mago de la guitarra Joe Satriani, llegaba el Concierto con mayúsculas.



Cumplido otro sueño en menos de una semana, Metallica es un grupo al que tenía inmensas ganas de ir a ver desde los 14 años. Y no defraudaron en absoluto. Concierto para fans, nos dejaron sus mejores clásicos, comenzando con "Creeping Death" y acabando (más o menos) con un "Seek & Destroy" que debió cantar hasta el último gato que alli había, por como sonó. Pirotecnia, iluminación y gran equipo de cámaras que nos dejó ver todos los detalles en las enormes pantallas laterales, no hicieron sino mejorar el show e increíble sonido que traían estos chicos ( y que acompañó todas las actuaciones, hay que decirlo). Lagrimillas incluidas en "The Unforgiven" fue un concierto que sin duda tardaré muchos muchos años en olvidar.




Pero después de entregar todas mis energías a los chicos de San Francisco, (y tras algún percance que otro en un puesto de churros) volvimos al hotel sin otra cosa en la cabeza que todo lo que no esperaba por ver en Lisboa al dia siguiente.

Lisboa es una ciudad añeja, da la impresión de que lleva cientos de años sin cambiar, aunque es obvio que así ha sido, puesto que muchos detalles de ella lo confirman. El contraste entre la modernidad y lo antiguo le aporta un encanto especial que hace que te prendes sin remedio de sus callejuelas y barrios y mires miles de veces a los edificios que se recortan contra el cielo, ya que está situada encima de siete colinas (cuestas, cuestas y más cuestas).

Nos dio tiempo a ver más bien poco en un día, pero la Praça dos Restauradores, el Rossío, la Praça do Comerço, el barrio de Baixa y el Chiado, el barrio de Alfama, la Sé Catedral, y el barrio de Enrique VII y la Praça del Marqués do Pombal, nos vieron pasar por delante, mirando todo con avidez para guardar en la memoria el mayor número de detalles posibles.





Aunque sin duda, lo que se quedó con nuestro sentidos por completo durante un buen rato fue el Monasterio do Carmo, en el Chiado, un edificio que destruyó casi por completo el terremoto de 1755 y del que queda prácticamente solo su estructura, convertida además en museo...Un lugar tranquilo, ideal para pensar (aunque eso sí, por 2,5 euros) y tomar bonitas fotografías.



Da pena que se acaben las vacaciones, pero, sin duda este año no puedo quejarme en absoluto. Para más instantáneas bonitas, visitad mi flickr.

2 comentarios:

Diego dijo...

El año que viene volvemos si se puede, y vemos todo lo que nos dejamos, que es mucho!
Y que bien estuvieron los Metallica (casi tres horas de concierto! y a su edad), pese al cansancio, la gente, etc

valakirka dijo...

Eso, eso!!