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viernes, julio 10, 2009

6254

Pardiez, qué ciudad. Sus calles, tan distintas de las de uno aunque al mismo tiempo tan parecidas. Su gente. Sus "como tús" que ya quisieras, maja. Piensas y piensas, sólo para darte cuenta de lo que ya sabías y querías olvidar, y querían hacerte olvidar y casi lo consiguen; pero es que la realidad te ha pegado en toda la cara, te ha dicho "déjate de tonterías, AntoñitaLaFantástica™". Y claro, a claudicar toca.




Qué bonito skyline. Si fueras uniendo las cimas, los puntos, tendrías una gráfica de cómo se siente uno caminando por aquí. Up, down, uptown, downtown. O quizá la montaña rusa en la que piensa que andas subida tu estómago, cuando ves que ve lo que tú ves con otros ojos. Y qué ojos. Y los tuyos al suelo, que no se salen de las cuencas navegando y ruedan por el suelo de milagro. ¡Qué desastre!

6254 kilómetros no cambian nada, nena. Amplifican, subrayan, ponen de manifiesto. Pero eso ya estaba. Disfruta de Toronto y calla, gilipollas.

lunes, julio 02, 2007

Rock en Lisboa y Lisboa sin Rock


Se acabaron las pequeñas vacaciones que tenía. Y finalizan con este viaje a Lisboa, para devorar más buena música y una ciudad increíblemente bella, a la que sin duda volveré a no mucho tardar.

Ya en Lisboa, lo primero era el apartado musical: Super Bock Super Rock Festival.
Tras algunos grupos de renombre como los ya anteriormente mencionados Mastodon, o el mago de la guitarra Joe Satriani, llegaba el Concierto con mayúsculas.



Cumplido otro sueño en menos de una semana, Metallica es un grupo al que tenía inmensas ganas de ir a ver desde los 14 años. Y no defraudaron en absoluto. Concierto para fans, nos dejaron sus mejores clásicos, comenzando con "Creeping Death" y acabando (más o menos) con un "Seek & Destroy" que debió cantar hasta el último gato que alli había, por como sonó. Pirotecnia, iluminación y gran equipo de cámaras que nos dejó ver todos los detalles en las enormes pantallas laterales, no hicieron sino mejorar el show e increíble sonido que traían estos chicos ( y que acompañó todas las actuaciones, hay que decirlo). Lagrimillas incluidas en "The Unforgiven" fue un concierto que sin duda tardaré muchos muchos años en olvidar.




Pero después de entregar todas mis energías a los chicos de San Francisco, (y tras algún percance que otro en un puesto de churros) volvimos al hotel sin otra cosa en la cabeza que todo lo que no esperaba por ver en Lisboa al dia siguiente.

Lisboa es una ciudad añeja, da la impresión de que lleva cientos de años sin cambiar, aunque es obvio que así ha sido, puesto que muchos detalles de ella lo confirman. El contraste entre la modernidad y lo antiguo le aporta un encanto especial que hace que te prendes sin remedio de sus callejuelas y barrios y mires miles de veces a los edificios que se recortan contra el cielo, ya que está situada encima de siete colinas (cuestas, cuestas y más cuestas).

Nos dio tiempo a ver más bien poco en un día, pero la Praça dos Restauradores, el Rossío, la Praça do Comerço, el barrio de Baixa y el Chiado, el barrio de Alfama, la Sé Catedral, y el barrio de Enrique VII y la Praça del Marqués do Pombal, nos vieron pasar por delante, mirando todo con avidez para guardar en la memoria el mayor número de detalles posibles.





Aunque sin duda, lo que se quedó con nuestro sentidos por completo durante un buen rato fue el Monasterio do Carmo, en el Chiado, un edificio que destruyó casi por completo el terremoto de 1755 y del que queda prácticamente solo su estructura, convertida además en museo...Un lugar tranquilo, ideal para pensar (aunque eso sí, por 2,5 euros) y tomar bonitas fotografías.



Da pena que se acaben las vacaciones, pero, sin duda este año no puedo quejarme en absoluto. Para más instantáneas bonitas, visitad mi flickr.

martes, junio 26, 2007

Monsters of Rock 2007 Parte II

Después de la dura jornada del día anterior, y helados pero felices, volvimos a la tienda a coger fuerzas para afrontar la última jornada del festival. Esta vez, fruto del cansancio, dormimos a pierna suelta (hasta que nos despertaron los Pantera a todo meter) y a la mañana siguiente pagamos nuestro descuido aguantando una cola de una hora en las duchas (léase "antros de riego por goteo llenos de pelos").
Recién limpitos, permanecimos por la mañana en la tienda, hasta la hora de comer, momento el cual nos dedicamos a escarbar entre nuestra comida en busca de algo que no se hubiese puesto pocho para aplacar la gusa.
La sed arreciaba y acudimos por primera y última vez a la carpa del camping a por "a cold one" que dice nuestro amigo Zakk. Acto seguido nos fuimos a ver a los Mastodon desde las gradas, con un sol de rigor, pero disfrutando bastante por su sonido más que aceptable y su contundencia.
Una vez acabaron estos muchachos, nos reunimos con Jacobo y demás coleguis y tuvimos (vamos, hay que decir, tuvieron) la idea más brillante de todo el festival: subirnos a las gradas de la izquierda del escenario donde no daba tanto el sol, corría una brisilla estupenda y se veia el escenario perfectamente. Pillamos sitio y no lo perdimos de vista ya en lo que quedaba de festival.

Desde nuestra posición privilegiada vimos a los Kamelot, que resultaron de lo más aburridos, amén de ser maliiiisimos ( a mi juicio, vamos, basándome en que con la cantidad de efectos que llevan no entiendo como el cantante puede desafinar tanto, sacar a una pobre muchacha a que desafine con él, y encima sonar todas las canciones igual...sin ofender eeeh? :-P).

En fin, después del inacabable concierto, nos fuimos un rato al mercadillo y volvimos con los Pretty Maids ya empezados. Muy ochenteros ellos, nos alegraron bastante más que los Kamelot, con lo cual su actuación nos pareció todavía mejor.

Después de "Red Hot and Heavy" y algunos otros éxitos de antaño, dejamos nuestros sitios (eso sí, bien custodiados) para ver a los coleguillas de Guadalajara y tomarnos unas cervezas (media en realidad, porque llevabamos ya unas cuantas, y no era plan) con ellos en su coche.
Volvimos a tiempo de disfrutar de Blind Guardian que nos regalaron como siempre con sus míticas "Valhalla" y "The Bard's Song" y a las cuales no hicimos desprecio desgañitándonos como unos campeones mientras nos entraban unas ganas enormes de vestirnos de Frodo y Cía.

Y así, llego la hora de los grandes del cartel de ese día. Los primeros fueron los Dream Theater, grupo que a mi siempre me había aburrido sobremanera, pero del que me llevé un estupendo recuerdo, ya que en directo estuvieron más que impactantes y sonaron absolutamente increíbles (sumándole además que los vimos tranquilamente sentaditos que aporta sus puntos).

Tras los técnicamente impecables Dream Theater llegó el huracán del festival: SLAYER (sí, con mayúsculas). Fue mi primera vez, y la verdad es que dudo que sea la última. Slayer siempre me han parecido buenos pero demasiado para mi, nunca había logrado escuchar un disco suyo ,más de media hora seguida. Sin embargo, la hora y cuarto que tocaron se me hizo cortísima. Brutales, apoteósicos, se comieron a todos los demás y pidieron postre, sonido impecable dentro del apocalipsis que son ellos sobre el escenario...El señor Lombardo nos dio una buena lección de como aporrear una batería, no sabíamos ya ni donde estábamos. "Raining Blood" sonó como si el mundo se estuviese acabando...en fin, no tengo palabras suficientes para describir aquel agujero negro que absorbíó a todos los presentes, sólo puedo decir que el dolor de cuello con el que terminé mereció sin duda la pena.

Y aquello tocaba a su fin. Y lo cerraban el tío Lemmy y sus Motörhead, un concierto a mi juicio estupendo, rock'n roll a muerte y del mejor, del que te hace moverte sin parar, cerrar los ojos y sentirte muy lejos de donde estás. No faltó "Ace of Spades", donde la gente lo tiraba, aunque a los entendidos les faltaron muchas otras, y para mí, fue el perfecto colofón del festival.

Una vez terminado el día y el apartado de conciertos del festival (que no la juerga, que se prolongaría hasta altas horas de la mañana siguiente, como las 10 o las 11) nos fuimos a despedir de las gratas compañias que tuvimos durante el festival: Jacobo (nos despidió ligeramente perjudicado por el alcohol, más majo él), Marco y Mario, y por supuesto los chicos de Guadalajara, a los que acompañamos a su coche, no sin algún incidente desagradable.

Agotados, con un frío de Laponia, pero como niños con zapatos nuevos, llegamos a nuestra tienda y tras una leche con galletas como los nenes buenos nos fuimos a la camita.
al día siguiente la idea era recoger y largarnos a Zaragoza para pasar el día alli y ver algunas cosas, pero el frío de la noche anterior había hecho mella en mi salud, y el resfriado hizo que una vez equipados volviésemos para casa, cansados como perros, pero llenos de recuerdos estupendos que poner en el blog!!!

Y hasta aquí la crónica...¡el año que viene repetimos! (¿no?).

lunes, junio 25, 2007

Monsters of Rock 2007 Parte I

¿Qué pasa si mezclas a un buen montón de grupos como el FSM manda, un calor alucinante, cerveza fría a 6 € el litro, unos baños de cabina apestosos y un montón de heavys deseosos de buena música y lo pones todo en un secarral?
La respuesta es fácil: un festival heavy de verano!!
Más concretamente el Monsters of Rock de Zaragoza de este año, muy esperado por mi parte y que ocupará un par de entradas en este blog, y unas cuantas fotos de mi flickr, para deleite de mis pocos pero fieles lectores.

Jueves 21: La llegada

Con sabia previsión llegamos el día anterior al comienzo de la locura, montamos nuestro micro-hábitat y, tras una frugal cena y un paseo por la zona de acampada, nos dispusimos a soñar con lo que se nos venía encima. La cosa prometía, corría además un vientecillo que nos hizo soñar con un festival de verano en absoluto caluroso, la utopía por excelencia.

Viernes 22: Empieza el espectáculo

Tras una noche de no pegar ojo debido a la euforia etílica colectiva de todo el camping y los numerosos cassettes a pilas despidiendo música cascajosamente, nos levantamos dispuestos a darlo todo en los dos conciertos más esperados de la jornada: Black Label Society, y sobretodo Ozzy Osbourne, un sueño y un deseo muchas veces formulado y finalmente a punto de cumplirse. Pasamos la mañana jugando a los naipes, e incluso se acercaron a hacernos una pequeña entrevista para TVZ antes de atacar la comida y dirigirnos a las taquillas a cambiar nuestras entradas por la pulsera (léase "distintivo para el ganado melenudo") que nos permitiría acceder a la zona donde se cocía realmente el asunto.

Todo empezó con unos Brujería sonando bastante contundentes y con unas letras de lo más directas, pañuelos en la cara y machete incluidos. Muy rudos, dejaron un buen sabor de boca a pesar de que en mi cabeza solo permanecía la idea de que los siguientes en salir eran Zakk Wylde y sus secuaces, lo que se tradujo en progresivos acercamientos a las primeras filas.

Y alli que salieron, sorprendentemente puntuales, y dandonos a todos una buena ración de guitarras pesadas y riffs de los suyos, que hacían que te retumbasen los higadillos. Como es costumbre por tierras europeas, se limitaron básicamente a temas de "Blessed Hellride" , "Mafia" y "Shot to Hell", que los incodicionales coreamos y sudamos con ganas. La única mala nota del show fue el desastroso sonido que arrastraron durante todo el concierto. Los solos de Zakk Wylde no solo no se oían, sino que estaban completamente eclipsados con el atronador sonido del bajo y el acople de lo que parecía algún micro de la batería. Aún asi, nos meneamos como locos al ritmo hipnotizante y alcoholizado del dúo Catanese/Wylde, y fue sin duda un placer volver a verlos, por lo menos para mi, que me gustan una barbaridad.

Mago de Oz nos garantizaron a continuación un buen rato de descanso y visitas al mercadillo y a los coleguillas con los que alli coincimos, como por ejemplo Jacobo, compi de clase que venía con sus dos amigos Mario y Marco, unos encantos los tres y además un gusto hablar con ellos de música por lo mucho que aprendes.
También conicidimos con amigos de Guadalajara, y aunque desperdigados conseguimos intercambiar impresiones y cerveza con casi todos ellos, buenisima gente por supuesto.

Con estos últimos acudimos a ver a nuestro viejo conocido Dave Mustaine con sus Megadeth, que nos ofreció un show como siempre correcto pero sin ponerle muchas ganas, y es que incluso se echó de menos verle insultar con pasión a alguien del público, o a todo en su conjunto. Eso sí, el hombre nos hizo mover las caderas y el cuello como siempre, con clasicazos como "Peace Shells" o "Symphony of Destruction" y temás recién estrenados como "United Abominations".

Una vez finalizado el concierto y ante la inminencia de la última y más esperada de las actuaciones, nos adelantamos para tomar posiciones y ver a Children of Bodom, sustitutos de los (lamentablemente) caídos Velvet Revolver. Ya se empezaba a notar ahí que ver a Ozzy iba a ser un infierno y vimos a los fineses apretujados y cayendonos de sueño (hay que decir que no es uno de mis grupos favoritos). El sonido hay que reconocer que estuvo bastante conseguido e incluso nos animamos a cantar "Sixpounder" con tal de no ser vencidos por el sopor, asi que, podríamos concluir que los fans dirían que fue un gran concierto.

El último, el más esperado, se cernía ya sobre nuestras cabezas, por lo que como locos tratamos de avanzar entre el gentío hasta que llegamos a la tercera fila. A medida que se acercaba el momento de la salida de Ozzy, aquello se fue volviendo insoportable, hasta que, a 8 minutos del citado suceso, servidora tuvo que salir como pudo de aquella vorágine, en un ataque de claustrofobia y pánico cerval. Acabamos viendo a Ozzy subidos en sendas sillas desde un lateral en la carpa del bar, pasando frío, pero saltando como energúmenos con "Bark at the Moon", "I Don't Know", "Suicide Solution", "Road to Nowhere" , "Mama, I'm Coming Home" (los pelos como escarpias en esta, oiga) y "Paranoid" entre otros tantos temazos del señor Ozzy. Nos faltó creo, a todos los presentes el "Crazy Train" que no nos quiso dar, como castigo a un público bastante poco entregado.
Se le vio mayor (que lo es) pero enérgico, apoyandose en su grupo y en especial en Zakk Wylde que estuvo de lo más inspirado y el sonido le acompañó mucho más que con sus BLS.
Fue un concierto breve, pero intenso y a mi se me va a quedar grabado en la memoria, eso seguro, porque no se me saltaban las lágrimas de puro milagro y porque Ozzy, es mucho Ozzy.

Mañana, el resto.

miércoles, marzo 07, 2007

La Ciudad Medieval

Este domingo, apelando al buen tiempo que hacía, desplacé mi cuerpo hacia la provincia de Guadalajara. Más en concreto a la para mí desconocida ciudad de Sigüenza.

Es una bonita ciudad. Los dos elementos más destacables quizá son el castillo - parador nacional y la Catedral. Del primero decir, que lo poco que te dejan ver, esta magníficamente restaurado y dan ganas de pagar la nada despreciabale cantidad de euros que cuesta una habitación sólo para recorrer el castillo en toda su magnificiencia y volver al siglo XII en un pis-pás.





La Catedral es un mundo aparte. El como la tipica manta de retales que se pasan en las películas americanas de madres a hijas y que cada una pone un trozo, así, a su bola. Se han ido añadiendo cosas desde el siglo XII hasta el XVI o el XVII, y además alegremente, sin pudor, ale, que ahi quiero una torre, pues toma torre, aqui una puerta, pues ale puerta para ti... Es una cosa como poco, curiosa, que nos permite afirmar sin lugar a dudas que la catedral de Sigüenza es ÚNICA en el mundo.





Tras una mañana ajetreada dando vueltas por alli, partí hacia un pueblo cercano llamado Pelegrina, sito en medio de un Parque Natural (el de la Ribera del río Dulce) y que desborda encanto por los cuatro costados. En especial, subir a su castillo (o más bien a lo que queda de él) fue la experiencia más gratificante del día. En una pequeña mocha, a una altura considerable se levantan las pocas piedras que quedan de él, imponentes a pesar del paso de los años. Las vistas increibles, un pequeño deje de vértigo al mirar abajo, y una sensación de grandiosidad al mirar al horizonte.











Y precisamente contra el horizonte, se recortaban en vuelo majestuoso un grán número de águilas imperiales. Y sentados alli arriba, una de estas enromes aves se acerco lo bastante como para admirar toda su grandeza y dejarnos bien claro quién era la auténtica dueña y señora de aquellos parajes. Bajó como para decirnos "este no es vuestro sitio, y mientras esteis aquí os vigilaré desde las alturas".



Finalmente y tras la visita al castillo, deshice el camino andado y volví hacia Madrid, con un estupendo recuerdo en la cabeza y en el corazón.


domingo, febrero 11, 2007

Y yo con estos pelos...mojaditos de nieve!!

10 de Febrero...casi un mes sin actualizar el blog!!! Lo siento, pero mis deberes académicos me han tenido enclaustrada cual monja y sin tocar nada que no fueran folios escritos por ambas caras (montones y montones) y libros de estos de toda la vida con letra bien apretujadita... En fin, que no es normal que a estas alturas siga esto asi, asi que paso a relatar el maravilloso viaje que acabo de completar.

Si alguien no ha ido a los Pirineos (y sin despreciar el resto, en especial el pirineo aragonés) en invierno, por Diossss, que lo haga. Es impresionante, el sólo hecho de traspasar esas impresionantes montañas, te hace romper con todos los problemas que tienes al otro lado y acordarte de todas las personas que quieres y no están a tu lado para disfrutar la maravilla que estas disfrutando tu. El destino era la estación de esquí de Formigal, una vieja conocida, aunque para llegar a ella tienes que entrar superando primero el Monrepos y sus correspondientes túneles (antes conocidos como los túneles del Alto Aragón). Pasando por un montón de pueblos de vida (Escarrilla, Biescas, Lanuza, Sallent de Gállego...) descubres cuán diferente es la filosofía de vida que tiene la gente que vive en sus casas de la que tu conoces en tu enorme ciudad. No ves nada más que paisajes increíbles y te lamentas por que la carretera haya mejorado tanto y no permita tantas paradas como antaño para admirar el impresionante paisaje pirenaico. Pasas los hermosos embalses, que años de más frío permitían practicar el patinaje en su superficie, y finalmente ves recortado contra la ladera nevada el hermoso pueblo de Sallent, pequeño y silencioso, pero repleto de lugares con especial encanto, tantos, que mi cámara ya no sabía hacia donde disparar. De ahí a la urbanización de Formigal son 4 km de nada, que haces pelín preocupado por lo angosto y helado de la carretera, pero que no le quita su encanto en absoluto.

Por la carretera de Sallent



Un rinconcito de Sallent



Una vez en Formigal, los recuerdos te golpean en la cara casi más que el viento que sopla. Cambian cosas pero no cambia nada en Formigal. Las tiendas de venta y alquiler de esquís anuncian modelos de botas, esquís, tablas de snow, anoraks,...todos de última generación, pero las tiendas siguen siendo las mismas. Y el mismo trajín con los esquís al hombro y las botas después de un intenso desayuno, camino al bus que te deja en las pistas, donde pasas el día completo subiendo remontes y desafiando pistas (léase nieve + posible placa de hielo + posible bañera y/o montículo + posibles niños kamikazes + gente en general) con nombres que te recuerdan cosas bonitas, tras un año entero de no practicar.

La urbanización desde las pistas


Desde abajo en la cafeteria de Sextas 1


Desde abajo en la cafeteria de Sextas 2


Pero todo esto se acabó ayer y no veo el momento de que llegue el año que viene para volver...


Adios a los Pirineos