Otro mes ha pasado...no tengo tiempo de nada. Pero estas son fechas de recogimiento y reflexión... Por eso os pido, que aunque es más Wintertime que Summertime, me hagáis el favor de ver este vídeo y reflexionéis un poco. Épico. Con todos vosotros, The Who ( hace casi 40 años, chúpate esa):
Hace un mes que no me paseo por aquí...y es que el tiempo escasea, pero tenía ganas de contar el último concierto al que asistí hace ya... pues eso, un mesecillo.
Y es que los Hermano de John García se paseaban por la sala Heineken (conocida anteriormente por Arena) para dar un inusitadamente corto concierto de apenas hora y cuarto. Eso sí, les salió rentable la cosa, por los 20 euros de la entrada, y porque luego se tiraron una hora más firmando y vendiendo cositas en el puesto de merchandising.
Hay que reconocerles que dieron un concierto estupendo, el sonido bastante bien y salvo algún que otro altercado con la guitarra (sí, igual que en el de Marc Ford... Empiezo a pensar en si estaré gafada...) y que en un tema John García empezó desentonado y ya no dio ni una hasta el final, le dieron bastante caña.
Mucho fucking por alli, motherfucker por alla e incluso pique entre David Angstrom y García que se tiraron todo lo líquido que había a mano (léase bebida, nada de cochinadas), llenaron una noche que había empezado fatal por causas ajenas al evento y que terminó estupendamente con camiseta, disco, dvd, palabritas con Dave Angstrom y alegría cual niño la mañana de Reyes.
Ir dos veces a Guadalajara en la misma semana no es algo que ocurra muy comúnmente en mi vida social, pero la verdad es que últimamente se lo está mereciendo. Y es que el viernes 9 el señor Marc Ford tuvo la delicadeza de hacer una visita a la humilde sala Óxido de la ciudad anteriormente citada, para demostrarnos que todavía está en buena forma.
La cosa empezó algo más tarde de lo previsto debido a que antes había un par de muchachos haciendo una VDJ session, que viene a ser poner vídeo-clips de variopintos grupos uno detrás de otro con más o menos gracia.
Tras una buena tanda de clásicos y una hora más tarde de lo prometido, salía a escena Marc Ford con su banda (incluido su hijo a la guitarra) apuntando muy buenas maneras. Lástima que cuando la cosa se empezaba a poner interesante, misteriosamente su guitarra dejó de sonar. Y digo misteriosamente, porque con el jaleo de pedaleras, cables y demás allí no había Dios que supiera arreglar el entuerto. Cabe destacar también la pachorra del pipa/asistente técnico a la hora de buscarle un cable o la solución al bueno de Marc, que al final acabó cantando sin saber muy bien qué hacer con las manos, ya que ponerlas en la guitarra no servía de mucho. Eso sí, su hijo aprovechó para lucirse, aprovechando que su padre las pasaba canutas en medio de la canción... ¡estos chicos!
Visto que no había manera de apañar esa guitarra, cambió de modelo y de tapa y consiguió encauzar lo mejor que pudo el concierto, aunque muy pendiente del sonido en todo momento. Nos soltó estupendos temas de su último disco, así como otros clásicos de su carrera en solitario y supo sobreponerse a que el equipo de sonido parecía estar completamente en su contra esa noche.
El concierto fenómeno, a pesar de que el hombre casi no se relajó hasta el final y el ambiente era algo frío (los 4 gatos que estábamos tampoco conseguíamos hacer mucho ruido). Sin embargo hubo anécdotas impagables como el jebi melenudo cincuentón de primera fila que sufría una especie de ataque epiléptico mientras recibía en su cabeza no se sabe muy bien qué, ya que el ritmo que llevaba era ajeno completamente al de la banda de Ford. Carne de Youtube, lástima que nadie lo haya subido.
Detrás de Ford, salió Salvador Domínguez a hacer una demostración de guitarra, pero el cansancio pudo con nosotros y ahí le dejamos entre el público y dándole a las 6 cuerdas. Otro concierto más, pero no el último! Y es que al día siguiente había otro pero... otro día os lo cuento!
El pasado miércoles, tal y como me informó Christian, se emitía en el Teatro Moderno de Guadalajara, la película de Gus Van Sant inspirada en los últimos días de la vida de Kurt Cobain, Last Days. La tercera y última de la trilogía comenzada por este director con Gerry y Elephant. Y ahora yo os cuento que me pareció...
Sin palabras.
Bueno, quizá algunas.
Surrealista.
Inexplicable.
Desconcertante.
No asimilable por mentes mundanas como la mía, al parecer.
Blake es una estrella de rock retirada en su mansión en medio del campo, con unos cuantos...¿amigos?, y que vive presionado por (suponemos) las exigencias de su fama, y atormentado por el abandono de su mujer y su hijo/a del domicilio y por otra serie de cosas que no quedan muy claras. Siendo breves, la película es un paseo por diversos personajes que no se sabe muy bien de dónde han salido y por qué son así, salvo quizá por el consumo de demasiadas pástillas, cocaína u otras sustancias estupefacientes. Las situaciones que estos personajes viven son la mayor parte del tiempo inverosímiles y cuando tienen algo de coherentes te das cuenta de que no entiendes por qué pasa eso en ese determinado momento. Todo ello se adereza con unos cuantos planos fijos de varios minutos, y sonidos que no corresponden en absoluto con la escena que estás viendo.
Lo mejor son dos de las canciones (al menos las que he podido identificar como tal) que aparecen en la película: un tema acústico que toca Blake en el salón (después de comerse un par de cucharadas de unos macarrones con "queso" y leche fría que se ha preparado hace un momento y que dan un poco de grimilla) que se titula Death to Birth y la canción de Velvet Underground que suena en el salón mientras están sus compis de pedo, que se titula Venus in Furs.
Lo peor creo que fue tener que tragarnos el horrible video-clip de los Boyz II Men que está viendo (o algo) Blake en la televisión en un momento dado.
En definitiva, creo que fue una experiencia interesante, pero yo personalmente prefiero el cine un poquito más convencional. No la dejéis pasar, es una fuente inagotable de comentarios para después...
"Half of knowledge is to know where to find knowledge"
Inscripción anónima sobre la entrada del Doad Hall (Universidad Estatal de Florida)
Me llamó la atención esta frase que aparecía en los últimos folletos que la biblioteca de la Universidad de Alcalá ha editado con el horario del presente curso. Lo que me hace pensar que gracias a Google hay un montón de gente que sólo es medio ignorante y no ignorante del todo, como se podía pensar...
El jueves pasado tuve la suerte de tener en mis manos uno de estos (gracias a David, que tuvo las narices de gastarse 390€ en uno y traérselo a la cena de los compis de la empresa):
Impresionante. No tengo palabras. Me he enamorado. Me he enamorado de sus 8mm de grosor, de su pantalla táctil multipunto, de su sensor de proximidad, de lo increíble de sus menús y de todos los detallitos que los de Apple saben poner para que una mujer como yo no pueda resistirse a tener uno...
Si no sabíais que regalarme estas navidades, no lo penséis más...¡esto es lo que quiero! (NOTA dedicada expresamente a padres, madres, tíos, tías, primos y todos aquellos que tengan contraída una deuda de afecto conmigo).
Anoche asistí a un evento bastante particular: Guadaextrema 2007. Cabría destacar la escasa asistencia, y eso que la propuesta tenía una pinta interesante:
Todo se coció en la sala Óxido, una sala bastante cuca que hay en Guadalajara, que, además de contar con locales de ensayo, está bastante bien aprovechada en cuanto a espacio se refiere, aunque quizá la acústica (tal y como me habían prevenido) no era lo mejor. Por cinco eurillos, podías disfrutar de cuatro (vamos, finalmente fueron tres ya que uno de los grupos se cayó) grupos de lo más variopinto, y la verdad, con un sonido y una ejecución mejor que muchas bandas que se dicen a sí mismas "de renombre".
El estreno lo hicieron Fiura, un grupo de Guadalajara al que llevaba tiempo queriendo ver, ya que algunos de sus integrantes eran conocidos míos. Siempre se me ha dado fatal lo de poner etiquetas, pero es que con este grupo me resulta particularmente difícil. En ocasiones me recordaban a Los Planetas, en ocasiones a Sober, otras veces tenían un aire a Static-X...Vamos que no se determinar muy bien que clase de estilo tienen, mejor que entréis en su MySpace y lo descubráis por vosotros mismos. A destacar los comienzos de sus canciones, siempre sorprendentes e intrigantes, y las narices que le echan, se les nota que echan el bofe en sus actuaciones, o al menos en esta, así lo hicieron.
Tras lo que nos pareció una corta actuación, y aunque la sala estaba algo fría todavía, un pequeño rato para colocarse, y salieron Everything is Nothing de Madrid ellos y con un talento que llama la atención por lo jóvenes que son. Una mezcla de death melódico con ritmos lentos, a veces recuerdan un poco al metal gótico, pero suenan como unas auténticas bestias pardas (sobretodo en cuanto a la calidad del sonido y la ejecución). Increíble la voz que le sale al cantante de las entrañas, con lo buenecillo que parece. Como si se hubiera tragado al mismísimo Satanás.
Finalmente, y tras la caída del cartel de TAOB tocaban As Light Dies, que sorprendieron bastante con una mezcla inusitada de estilos como el doom, el black, el metal más clásico e incluso la música celta, representada fielmente por un violín dentro de su formación. Tras incluso una versión del clásico de los Blur "Song 2", nos despedimos ya del cartel, con buenas vibraciones pero un cansancio de bigote, repartimos besos y abrazos y volvimos a casa a pillar la cama, que personalmente a una le hacía mucha falta...
Este viernes día 21, la masa de madrileños amantes del buen blues rock, entre los que me incluía yo, se reunieron en La Riviera, delante del Manzanares, para degustar un plato con sabor añejo que el incansable de Johnny Winter tuvo a bien ponernos en la mesa.
Tras un poco de espera, salió la banda del susodicho para servirnos el apertivo e irnos entonando el cuerpo a ritmo de guitarra. Y después de eso, salió Johnny acompañado de un muchacho que estaba pendiente de que el hombre, que a sus años ya se tiene difícilmente en pie, no diera un traspiés y acabase con una cadera rota y con nuestras esperanzas de pasar una buena noche. Se sentó en su indispensable silla, y comenzó a demostrarnos lo que sabía hacer ( o al menos de lo que todavía se acordaba). "Johnny Guitar", "Hootchie Cootchie Man" y otros tantos éxitos salieron como un huracán de su guitarra, y aunque la verdad es que se le fue la pinza en algunas ocasiones, los del público teníamos sed y nos tragamos hasta la última gota totalmente entregados al ritmo sucio y pervertido del blues.
Mayor como estaba, nos regaló unicamente escasa hora y media de su tiempo, pero dejó muy buen sabor de boca y de regalo, unas fotillos que se repartieron entre los asistentes, tales como esta:
Aunque rebuscando por ahí he encontrado esta otra en la que aparece un miembro más que parece eliminado de la otra, o añadido en esta (que es lo que más pinta tiene, la verdad)...¿alguien sabe quién es?
Hay que ver...los pobres estudiantes tratando de aprobar (inclúyome en el grupo) y la gente dedicándose a lanzar amenazas de bomba... Esto ocurrió el lunes día 3 por la mañana, en la UAH y al parecer también en la Rey Juan Carlos, y aparte de algunos blogs personales, menéame, y pocos más, nadie se ha hecho eco de la noticia, lo cual da que pensar.
¿Era una broma? ¿Es todo una estrategia del Gobierno para no publicitar a los terroristas? (no estaría mal en ese caso) ¿O es que la Universidad solo es noticia en las fechas de Selectividad? No se, pero vamos, que desalojar todo un campus amén de los edificios del centro, y no hacer ni siquiera un mísero comentario...creo que al menos los alumnos se merecen un comunicado, explicación o lo que sea por parte de la policía que los sacó de alli, ¿no?
Vamos que me llamó la atención que en las noticias nos contaran que se cumplían 40 años del primer disco de Pink Floyd (¡felicidades!), pero ni una reseña del acontecimiento que trastocó los exámenes de miles de personas.
El Jueves por la noche, Rosendo dejó inquietantes frases en el aire festivo de Alcalá...
Voy a ser el enemigo disparando pan de higo ojo no te vaya a dar. Viviré como desplante apretando y to p'alante no se me podrá aguantar.
Nostálgicos, un montón, y también gente como yo, que nunca habia visto en acción a este ser de otro planeta que es Rosendo Mercado, y que nos regala los oídos desde hace la pila de años, con frases que no sabes muy bien en que cajón de la cabeza guardar, pero que sin duda, dejan honda huella en la poca pasta grisácea con la que nos ha dotado la evolución. Como decían algunos viejos rockeros de por alli, ¡gracias "Tito Rosen"!
Este sábado 11 de Agosto, servidora, con toda su buena intención, se fue a su pueblo, Tarancón, Cuenca, adoptivo, claro, porque una nació en Madrid, y alejarse de la contaminación lumínica de la gran ciudad para ver la famosa lluvia de Perseidas que todos los años por estas fechas suele acontecer. Yo nunca me había conseguido enterar de cuándo era exactamente, amén de que en Madrid no se ve na de na, asi que iba a ser mi primera experiencia estelar de semejantes características. Me preparé para la noche del domingo al lunes, que decían sería la más intensa. Tenía poco tiempo, pues al dia siguiente tocaba currar y volverse desde mi pueblo a Madrid es un buen rato. Cena frugal, tumbona, luces fuera, y... NADA. Ahi va, una. NADA. NADA. Algunas pequeñas colas. Mierda, demasiada claridad, no era noche cerrada y no parecía que fuese a cerrar hasta la madrugada. Y yo tenía que irme a Madrid!! Tristeza, desesperación, mala uva... De pronto me quedé mirando el cielo. No había Perseidas o estas no se veían. Pero había una inmensidad de estrellas, más de las que se ven desde mi casa habitualmente. Empecé a pensar, a mirarlas y remirarlas a sentirme pequeña, chiquitaja...pero a la vez con fuerzas para ir y tocar una si se terciaba. Y así estuve hasta que el frío pudo conmigo, mirando el cielo de Agosto como pocas veces lo había visto y en buena...no en la mejor compañía posible. Y eso me compensó casi del todo. Asi que 20% triste, 80% feliz, volví a Madrid con la intención de intentarlo el año que viene en circunstancias más propicias, ¡prometido!
Fin de semana de rock en Collado Villalba, para desquitarme de mi primera semana de trabajo.
Los grupos alli reunidos, (amén de 6 bandas noveles que habían ganado el concurso de idem), sorprendían por lo diferentes entre sí: Avalanch (que sonaron moñas moñas, yo que solo me acordaba del disco aquel de "LLanto de un Héroe" que marcó mi adolescencia, me dejaron de lo más fría), Obús (los años se notan pero le echan un par), UDO (la nota internacional del acontecimiento) y SilverFist (madre mía, que jebis estos).
Resumiendo, cervecita, música para menear el cuello y hacerse mínimo un esguince cervical (nombre de la gira de los SilverFist, por cierto), y hasta una versión de la musiquilla de la serie del equipo A...¿que más podemos pedir?
Yo desde luego no esperaba mucho, pero el evento me sorprendió por su buena organización y... lo barato de las camisetas del festival!! 5 euritos, que daban ganas de comprarle una hasta al gato, y nada cutres por cierto.
Lástima que se acabó el finde y me tocó volver a currar el lunes...tristeza, desesperación, ganas de llorar!!!
Mi redacción decae mucho debido al trabajo, pero volveré con ganas a contaros más cosas y mejor contadas, de verdad.
Escribo desde mi nuevo puesto en la beca. Aún no tengo cuenta de usuario ni nada, asi que estoy aqui sin hacer demasiado. Resumiendo la experiencia:
Lo peor: - Windows e IE (AAAAAARRRRRRRRRGGGGGGGG). - Me siento rararararara. - Adiós verano.
Lo mejor: - Aún no he tenido ningún problema. - El proyecto puede llegar a estar bien.
Ya contaré más cosas a medida que las vaya conociendo. A todo esto el sitio donde voy a pasarme las mañanas de verano se llama IT Deusto. Juzgad vosotros mismos.
Salgo a duras penas de mi enfermedad para manifestar lo estupendo que me pareció el concierto de Gov't Mule del viernes pasado en la sala Joy Eslava.
El sonido impecable y la ejecución...qué voy a decir, no en vano Warren Haynes (guitarras y voz) forma parte de The Allman Brothers Band, ya que Gov't Mule nació como un proyecto paralelo a éstos, allá por 1994, aunque se haya convertido en una institución del género. Fue un señor concierto, tocaron casi 3 horitas y nos dejaron con ganas de más y eso que nos lanzaron ritmos de todas clases: jazz, blues, rock 'n roll, raegge, funky...
No pude tomar fotos del evento, pero la verdad es que aunque al principio desconfiaba un poco de la sala (no había estado nunca), cogimos un sitio estupendo en el primer palco, bien centraditos y todo fue de maravilla (sobretodo el rollo bola-disco xD).
Ultimámente me ha dado mucho por este tipo de música, pero recomiendo a todo el mundo que se pegue una pequeña escucha de alguno de sus discos, porque creo que es casi imposible que no se sientan hipnotizados por los ritmos que desprenden estos cuatro Músicos (sí, con mayúsculas).
Pues eso, un día para recordar, teniendo en cuenta que el 7 es mi numero de la suerte, hasta dentro de 1000 años no volveré a ver esta fecha tan chula (y para entonces ni estaré yo ni creo que quede algún vestigio de la raza humana).
Sin embargo ha sido un dia un poco asi asi...salvo por el pequeño ratillo que he pasado rodeada de frikis en la universidad (pero estos, distintos de los de todos los días) junto con mi coleguilla Jorge, que se presentaba al torneillo de Confrontation (osea, frikada rolera a muerte). Gente de lo más cool, vestidos de góticos, pseudo-japos y otras variopintos personajes, se daban cita en mi facultad como si fuera el mísmisimo salón del manga/rol/videojuego. Wii's, Nintendo DS's, PSP's, máquinas de bailar, stands de tiendas de comics y rol...vamos un lujazo. Pero la enfermedad y los compromisos, lo han empañado todo un poco y no he podido disfrutarlo en toda su grandeza.
(Imágenes tomadas con el móvil, perdón por la pésima calidad)
De hecho, si encontrais incoherente la forma de redactar este post, es todo fruto de las drogas antigripales, no creais xD. Pues eso, que estoy mala, que hoy ha sido un día extraño, y que vamos suerte, suerte, lo que se dice suerte, no tengo mucha la verdad...
Se acabaron las pequeñas vacaciones que tenía. Y finalizan con este viaje a Lisboa, para devorar más buena música y una ciudad increíblemente bella, a la que sin duda volveré a no mucho tardar.
Ya en Lisboa, lo primero era el apartado musical: Super Bock Super Rock Festival. Tras algunos grupos de renombre como los ya anteriormente mencionados Mastodon, o el mago de la guitarra Joe Satriani, llegaba el Concierto con mayúsculas.
Cumplido otro sueño en menos de una semana, Metallica es un grupo al que tenía inmensas ganas de ir a ver desde los 14 años. Y no defraudaron en absoluto. Concierto para fans, nos dejaron sus mejores clásicos, comenzando con "Creeping Death" y acabando (más o menos) con un "Seek & Destroy" que debió cantar hasta el último gato que alli había, por como sonó. Pirotecnia, iluminación y gran equipo de cámaras que nos dejó ver todos los detalles en las enormes pantallas laterales, no hicieron sino mejorar el show e increíble sonido que traían estos chicos ( y que acompañó todas las actuaciones, hay que decirlo). Lagrimillas incluidas en "The Unforgiven" fue un concierto que sin duda tardaré muchos muchos años en olvidar.
Pero después de entregar todas mis energías a los chicos de San Francisco, (y tras algún percance que otro en un puesto de churros) volvimos al hotel sin otra cosa en la cabeza que todo lo que no esperaba por ver en Lisboa al dia siguiente.
Lisboa es una ciudad añeja, da la impresión de que lleva cientos de años sin cambiar, aunque es obvio que así ha sido, puesto que muchos detalles de ella lo confirman. El contraste entre la modernidad y lo antiguo le aporta un encanto especial que hace que te prendes sin remedio de sus callejuelas y barrios y mires miles de veces a los edificios que se recortan contra el cielo, ya que está situada encima de siete colinas (cuestas, cuestas y más cuestas).
Nos dio tiempo a ver más bien poco en un día, pero la Praça dos Restauradores, el Rossío, la Praça do Comerço, el barrio de Baixa y el Chiado, el barrio de Alfama, la Sé Catedral, y el barrio de Enrique VII y la Praça del Marqués do Pombal, nos vieron pasar por delante, mirando todo con avidez para guardar en la memoria el mayor número de detalles posibles.
Aunque sin duda, lo que se quedó con nuestro sentidos por completo durante un buen rato fue el Monasterio do Carmo, en el Chiado, un edificio que destruyó casi por completo el terremoto de 1755 y del que queda prácticamente solo su estructura, convertida además en museo...Un lugar tranquilo, ideal para pensar (aunque eso sí, por 2,5 euros) y tomar bonitas fotografías.
Da pena que se acaben las vacaciones, pero, sin duda este año no puedo quejarme en absoluto. Para más instantáneas bonitas, visitad mi flickr.
Después de la dura jornada del día anterior, y helados pero felices, volvimos a la tienda a coger fuerzas para afrontar la última jornada del festival. Esta vez, fruto del cansancio, dormimos a pierna suelta (hasta que nos despertaron los Pantera a todo meter) y a la mañana siguiente pagamos nuestro descuido aguantando una cola de una hora en las duchas (léase "antros de riego por goteo llenos de pelos"). Recién limpitos, permanecimos por la mañana en la tienda, hasta la hora de comer, momento el cual nos dedicamos a escarbar entre nuestra comida en busca de algo que no se hubiese puesto pocho para aplacar la gusa. La sed arreciaba y acudimos por primera y última vez a la carpa del camping a por "a cold one" que dice nuestro amigo Zakk. Acto seguido nos fuimos a ver a los Mastodon desde las gradas, con un sol de rigor, pero disfrutando bastante por su sonido más que aceptable y su contundencia. Una vez acabaron estos muchachos, nos reunimos con Jacobo y demás coleguis y tuvimos (vamos, hay que decir, tuvieron) la idea más brillante de todo el festival: subirnos a las gradas de la izquierda del escenario donde no daba tanto el sol, corría una brisilla estupenda y se veia el escenario perfectamente. Pillamos sitio y no lo perdimos de vista ya en lo que quedaba de festival.
Desde nuestra posición privilegiada vimos a los Kamelot, que resultaron de lo más aburridos, amén de ser maliiiisimos ( a mi juicio, vamos, basándome en que con la cantidad de efectos que llevan no entiendo como el cantante puede desafinar tanto, sacar a una pobre muchacha a que desafine con él, y encima sonar todas las canciones igual...sin ofender eeeh? :-P).
En fin, después del inacabable concierto, nos fuimos un rato al mercadillo y volvimos con los Pretty Maids ya empezados. Muy ochenteros ellos, nos alegraron bastante más que los Kamelot, con lo cual su actuación nos pareció todavía mejor.
Después de "Red Hot and Heavy" y algunos otros éxitos de antaño, dejamos nuestros sitios (eso sí, bien custodiados) para ver a los coleguillas de Guadalajara y tomarnos unas cervezas (media en realidad, porque llevabamos ya unas cuantas, y no era plan) con ellos en su coche. Volvimos a tiempo de disfrutar de Blind Guardian que nos regalaron como siempre con sus míticas "Valhalla" y "The Bard's Song" y a las cuales no hicimos desprecio desgañitándonos como unos campeones mientras nos entraban unas ganas enormes de vestirnos de Frodo y Cía.
Y así, llego la hora de los grandes del cartel de ese día. Los primeros fueron los Dream Theater, grupo que a mi siempre me había aburrido sobremanera, pero del que me llevé un estupendo recuerdo, ya que en directo estuvieron más que impactantes y sonaron absolutamente increíbles (sumándole además que los vimos tranquilamente sentaditos que aporta sus puntos).
Tras los técnicamente impecables Dream Theater llegó el huracán del festival: SLAYER (sí, con mayúsculas). Fue mi primera vez, y la verdad es que dudo que sea la última. Slayer siempre me han parecido buenos pero demasiado para mi, nunca había logrado escuchar un disco suyo ,más de media hora seguida. Sin embargo, la hora y cuarto que tocaron se me hizo cortísima. Brutales, apoteósicos, se comieron a todos los demás y pidieron postre, sonido impecable dentro del apocalipsis que son ellos sobre el escenario...El señor Lombardo nos dio una buena lección de como aporrear una batería, no sabíamos ya ni donde estábamos. "Raining Blood" sonó como si el mundo se estuviese acabando...en fin, no tengo palabras suficientes para describir aquel agujero negro que absorbíó a todos los presentes, sólo puedo decir que el dolor de cuello con el que terminé mereció sin duda la pena.
Y aquello tocaba a su fin. Y lo cerraban el tío Lemmy y sus Motörhead, un concierto a mi juicio estupendo, rock'n roll a muerte y del mejor, del que te hace moverte sin parar, cerrar los ojos y sentirte muy lejos de donde estás. No faltó "Ace of Spades", donde la gente lo tiraba, aunque a los entendidos les faltaron muchas otras, y para mí, fue el perfecto colofón del festival.
Una vez terminado el día y el apartado de conciertos del festival (que no la juerga, que se prolongaría hasta altas horas de la mañana siguiente, como las 10 o las 11) nos fuimos a despedir de las gratas compañias que tuvimos durante el festival: Jacobo (nos despidió ligeramente perjudicado por el alcohol, más majo él), Marco y Mario, y por supuesto los chicos de Guadalajara, a los que acompañamos a su coche, no sin algún incidente desagradable.
Agotados, con un frío de Laponia, pero como niños con zapatos nuevos, llegamos a nuestra tienda y tras una leche con galletas como los nenes buenos nos fuimos a la camita. al día siguiente la idea era recoger y largarnos a Zaragoza para pasar el día alli y ver algunas cosas, pero el frío de la noche anterior había hecho mella en mi salud, y el resfriado hizo que una vez equipados volviésemos para casa, cansados como perros, pero llenos de recuerdos estupendos que poner en el blog!!!
Y hasta aquí la crónica...¡el año que viene repetimos! (¿no?).
¿Qué pasa si mezclas a un buen montón de grupos como el FSM manda, un calor alucinante, cerveza fría a 6 € el litro, unos baños de cabina apestosos y un montón de heavys deseosos de buena música y lo pones todo en un secarral? La respuesta es fácil: un festival heavy de verano!! Más concretamente el Monsters of Rock de Zaragoza de este año, muy esperado por mi parte y que ocupará un par de entradas en este blog, y unas cuantas fotos de mi flickr, para deleite de mis pocos pero fieles lectores.
Jueves 21: La llegada
Con sabia previsión llegamos el día anterior al comienzo de la locura, montamos nuestro micro-hábitat y, tras una frugal cena y un paseo por la zona de acampada, nos dispusimos a soñar con lo que se nos venía encima. La cosa prometía, corría además un vientecillo que nos hizo soñar con un festival de verano en absoluto caluroso, la utopía por excelencia.
Viernes 22: Empieza el espectáculo
Tras una noche de no pegar ojo debido a la euforia etílica colectiva de todo el camping y los numerosos cassettes a pilas despidiendo música cascajosamente, nos levantamos dispuestos a darlo todo en los dos conciertos más esperados de la jornada: Black Label Society, y sobretodo Ozzy Osbourne, un sueño y un deseo muchas veces formulado y finalmente a punto de cumplirse. Pasamos la mañana jugando a los naipes, e incluso se acercaron a hacernos una pequeña entrevista para TVZ antes de atacar la comida y dirigirnos a las taquillas a cambiar nuestras entradas por la pulsera (léase "distintivo para el ganado melenudo") que nos permitiría acceder a la zona donde se cocía realmente el asunto.
Todo empezó con unos Brujería sonando bastante contundentes y con unas letras de lo más directas, pañuelos en la cara y machete incluidos. Muy rudos, dejaron un buen sabor de boca a pesar de que en mi cabeza solo permanecía la idea de que los siguientes en salir eran Zakk Wylde y sus secuaces, lo que se tradujo en progresivos acercamientos a las primeras filas.
Y alli que salieron, sorprendentemente puntuales, y dandonos a todos una buena ración de guitarras pesadas y riffs de los suyos, que hacían que te retumbasen los higadillos. Como es costumbre por tierras europeas, se limitaron básicamente a temas de "Blessed Hellride" , "Mafia" y "Shot to Hell", que los incodicionales coreamos y sudamos con ganas. La única mala nota del show fue el desastroso sonido que arrastraron durante todo el concierto. Los solos de Zakk Wylde no solo no se oían, sino que estaban completamente eclipsados con el atronador sonido del bajo y el acople de lo que parecía algún micro de la batería. Aún asi, nos meneamos como locos al ritmo hipnotizante y alcoholizado del dúo Catanese/Wylde, y fue sin duda un placer volver a verlos, por lo menos para mi, que me gustan una barbaridad.
Mago de Oz nos garantizaron a continuación un buen rato de descanso y visitas al mercadillo y a los coleguillas con los que alli coincimos, como por ejemplo Jacobo, compi de clase que venía con sus dos amigos Mario y Marco, unos encantos los tres y además un gusto hablar con ellos de música por lo mucho que aprendes. También conicidimos con amigos de Guadalajara, y aunque desperdigados conseguimos intercambiar impresiones y cerveza con casi todos ellos, buenisima gente por supuesto.
Con estos últimos acudimos a ver a nuestro viejo conocido Dave Mustaine con sus Megadeth, que nos ofreció un show como siempre correcto pero sin ponerle muchas ganas, y es que incluso se echó de menos verle insultar con pasión a alguien del público, o a todo en su conjunto. Eso sí, el hombre nos hizo mover las caderas y el cuello como siempre, con clasicazos como "Peace Shells" o "Symphony of Destruction" y temás recién estrenados como "United Abominations".
Una vez finalizado el concierto y ante la inminencia de la última y más esperada de las actuaciones, nos adelantamos para tomar posiciones y ver a Children of Bodom, sustitutos de los (lamentablemente) caídos Velvet Revolver. Ya se empezaba a notar ahí que ver a Ozzy iba a ser un infierno y vimos a los fineses apretujados y cayendonos de sueño (hay que decir que no es uno de mis grupos favoritos). El sonido hay que reconocer que estuvo bastante conseguido e incluso nos animamos a cantar "Sixpounder" con tal de no ser vencidos por el sopor, asi que, podríamos concluir que los fans dirían que fue un gran concierto.
El último, el más esperado, se cernía ya sobre nuestras cabezas, por lo que como locos tratamos de avanzar entre el gentío hasta que llegamos a la tercera fila. A medida que se acercaba el momento de la salida de Ozzy, aquello se fue volviendo insoportable, hasta que, a 8 minutos del citado suceso, servidora tuvo que salir como pudo de aquella vorágine, en un ataque de claustrofobia y pánico cerval. Acabamos viendo a Ozzy subidos en sendas sillas desde un lateral en la carpa del bar, pasando frío, pero saltando como energúmenos con "Bark at the Moon", "I Don't Know", "Suicide Solution", "Road to Nowhere" , "Mama, I'm Coming Home" (los pelos como escarpias en esta, oiga) y "Paranoid" entre otros tantos temazos del señor Ozzy. Nos faltó creo, a todos los presentes el "Crazy Train" que no nos quiso dar, como castigo a un público bastante poco entregado. Se le vio mayor (que lo es) pero enérgico, apoyandose en su grupo y en especial en Zakk Wylde que estuvo de lo más inspirado y el sonido le acompañó mucho más que con sus BLS. Fue un concierto breve, pero intenso y a mi se me va a quedar grabado en la memoria, eso seguro, porque no se me saltaban las lágrimas de puro milagro y porque Ozzy, es mucho Ozzy.
"Morwen Eledhwen permaneció en Hithlum, silenciosa y triste.Su hijo Túrin sólo había alcanzado el noveno año, y ella estaba de nuevo encinta. Eran los suyos días de pesadumbre. Los Orientales [Hombres] llegaron allí en crecido número y trataron cruelmente al pueblo de Hador, les robaron todo cuanto tenían y los sometieron a esclavitud. Se llevaron a toda la gente de la patria de Húrin que podía trabajar o servir para algo, incluso a las niñas y a los niños; a los viejos los mataron o los abandonaron para que murieran de hambre. Sin embargo, no se atrevieron a poner las manos sobre la señora de Dor-lómin, ni a echarla de su casa; porque corría el rumor entre ellos de que era peligrosa, una bruja que tenía tratos con los demonios blancos; pues así llamaban ellos a los Elfos, a quienes odiaban, pero todavía temían más."
J.R.R. Tolkien Los Hijos de Húrin
Un regreso rápido a la época en la que leí a Tolkien por primera vez. Realmente muy recomendable para todos aquellos amantes de la épica y exhaustiva prosa de este autor. Introducción impecable, recomendaciones de pronunciación y las increibles láminas de Alan Lee. Y no, no me llevo comisión, conste. Mucha gente lo ha criticado diciendo que no tiene el estilo de Tolkien y que el hijo ha metido mucha mano, pero yo personalmente encuentro millones de guiños suyos al estilo del Silmarillion (pero mucho más legible, eso sí). Obviamente no es una historia como el Señor de los Anillos, mucho más cercana, sino más bien una historia épica, mítica, una "balada" como las llamaba Tolkien, de las de Beleriand, esa parte del mapa de la Tierra Media que quedó cubierta por las aguas, al oeste de las Montañas Azules...vamos vosotros sabeis. Ahora que llega el veranito no está de más leer un poquito, que tanto ordenador os va a aborregar!!